6.3. Los sistemas combinados: Fondo Monetario Internacional y Sistema Monetario Europeo

Símbolo del euro frente al Banco Central Europeo

Durante el siglo XIX y en adelante, los sistemas de cambios fijos son basados en el patrón oro, por lo que el oro es el sistema de referencia para las monedas de cada país, es decir la moneda establece su valor en cuanto a la cantidad de oro que tenga y además son convertibles las monedas en oro. Según las diferencias entre las cantidades de oro de cada moneda se establecen el tipo de cambio entre unas y otras. El organismo que salvaguarda el valor de la moneda en cada país será el banco central. El banco central actuaba cuando había depreciaciones, comprando el exceso de divisas nacionales, vendiendo dólares o vendiendo reservas de oro.

Cuando se llega el momento en que este método no podía seguir, se ponían trabas a la entrada de artículos. Buscando el proteccionismo, se dificultaba el movimiento internacional. Esta situación deja de existir después de la Segunda Guerra Mundial, quitando las trabas anteriores, el acuerdo fija lo siguiente: cada moneda queda fijada con relación al oro, pero solo una conserva la convertibilidad en oro. Esta moneda es el dólar, además de seguir manteniendo el cambio fijo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) da una banda de fluctuación del 2,5% para cada moneda. Pero cuando se salen de esta banda el banco central puede actuar para introducir dentro de la banda a la moneda. Los Estados Unidos se ponen como país de cambio ya que es el país en el que menos cambios en el aparato productivo se han producido, es el país que ha ayudado a Europa y con la cesión y venta ha tomado parte de las divisas en forma de oro de los países europeos, tomando dos tercios de las reservas de oro mundial. Este sistema funciona para todos los países del FMI.

Con la reconstrucción europea, con la ayuda de Estados Unidos a Europa para recomponer la estructura económica, salen bastantes dólares hacia Europa a esto se le va dando un movimiento de divisas, además de un crecimiento de Europa vendiendo cosas hacia Estados Unidos, estos tendrán una balanza de pagos positiva, al ser una salida de pagos en forma de capital, teniendo un déficit monetario.

Con la escasez del petróleo los países árabes compran dólares teniendo Estados Unidos, por lo tanto, salida de divisas de dos formas, en eurodólares y en petrodólares. El dólar se estaba depreciando, les interesaba por lo tanto tener oro más que dólares, se da una salida de oro de Estados Unidos, salida de reservas. Esta situación provoca el desequilibrio en la convertibilidad de la moneda americana. En 1971 se pierde la convertibilidad oro-dólar, además de tener que devaluar el dólar, pero después de esto el dólar solo tiene un poder como moneda más fuerte en el cambio de divisas.

El Sistema Monetario Europeo (SME) fue un sistema que aspiraba a facilitar la cooperación financiera y la estabilidad monetaria en la Unión Europea. El SME entró en vigor en marzo de 1979 como respuesta a las alteraciones causadas en las economías europeas por la fluctuación de los tipos de cambio en las crisis del petróleo y el colapso de los acuerdos de Bretton Woods en la década de los 70. Su objetivo era triple: conseguir la estabilidad económica, superar las repercusiones de la interdependencia de las economías de la UE y ayudar al proceso a largo plazo de la integración monetaria europea.

El componente central del SME era el mecanismo de tipos de cambio (MTC), un sistema voluntario de tipos de cambio semi-fijos, basado en la unidad monetaria europea (ECU, European Currency Unit), adoptada en la creación del SME y basada en una valoración cualificada de las monedas de los estados miembros. Bajo el MTC, las monedas participantes están autorizadas a fluctuar en relación con cada una de las otras y el ECU solamente dentro de una banda fija de valores.

Sin embargo, pese a unos resultados iniciales prometedores del SME, una coyuntura económica adversa, la falta de coordinación y las diferencias económicas entre los estados miembros empujan al abandono formal del SME en 1989 para optar por un nuevo sistema más exigente y ambicioso, la integración monetaria de la UE.

El euro (€) es la moneda oficial en 17 de los 27 estados miembros de la Unión Europea. Los estados, conocidos colectivamente como la Eurozona, son Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. La moneda también es usada en otros cinco países europeos (que subirían a seis si se tuviese en cuenta a Kosovo), tanto de forma pactada como no oficial. Estos países son: Andorra, Ciudad del Vaticano, Montenegro, Mónaco y San Marino. Por lo tanto, el euro es de uso diario por parte de unos 330 millones de europeos. Más de 175 millones de personas alrededor del mundo usan monedas fijadas al euro, incluyendo más de 150 millones de africanos.

El euro es la segunda moneda de reserva, así como la segunda moneda más negociada en el mundo después del dólar de los Estados Unidos.

El nombre de euro fue adoptado oficialmente el 16 de diciembre de 1995. El euro se introdujo en los mercados financieros mundiales, como una moneda de cuenta el 1 de enero de 1999, reemplazando la antigua Unidad Monetaria Europea (ECU) en una proporción de 1:1. Las monedas y billetes del euro entraron en circulación el 1 de enero de 2002.

El euro se divide en cien céntimos. Los documentos oficiales de la UE usan los símbolos euro y cent, siempre en singular y sin puntos. En el lenguaje habitual, sin embargo, se traduce cent por el equivalente en cada idioma (en español céntimo, en griego λεπτό, en italiano centésimo, etc.) y se pluraliza según el uso habitual de la lengua.

Las monedas, sea cual sea su reverso nacional, son de validez en cualquier país de la zona euro.

El Tratado de la Unión Europea, en vigor desde 1993, prevé la creación de una Unión Económica y Monetaria con la introducción de una moneda única. De ella formarían parte los países que cumplieran una serie de condiciones; se introduciría de forma gradual. La fecha inicialmente prevista se fue retrasando. Finalmente, los estados miembros de la Unión Europea acordaron el 15 de diciembre de 1995 en Madrid la creación de una moneda común europea, bajo la denominación de euro, con fecha de puesta en circulación en enero del año 2001.

El primer paso en la introducción de la nueva moneda se dio oficialmente el 1 de enero de 1999, cuando dejaron de existir como sistemas independientes las monedas de los once países de la Unión que se acogieron al plan de la moneda única, la denominada zona euro: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal y otros paises fuera de la Unión Europea como Mónaco, San Marino y Ciudad del Vaticano que adoptaron la moneda a través de un acuerdo. El 1 de enero de 2001 se incorporó Grecia. Sin embargo, debido al período de fabricación requerido para los nuevos billetes y monedas, las antiguas monedas nacionales, a pesar de haber perdido la cotización oficial en el mercado de divisas, permanecieron como medio de pago hasta el 1 de enero de 2002, cuando fueron reemplazadas por billetes y monedas en euros. Tanto las monedas como los billetes tuvieron un período de coexistencia con las anteriores monedas nacionales hasta que fueron retiradas de la circulación. Este período de coexistencia tuvo diferentes calendarios en los países que adoptaron el euro.

Dinamarca, el Reino Unido y Suecia no han adoptado la moneda única. Dinamarca rechazó el euro en un referéndum llevado a cabo el 28 de septiembre de 2000, con una participación del 86% y donde el 53,1 por ciento de los votantes se manifestaron contra la adopción del euro. El referéndum sueco del 14 de septiembre de 2003, días después del asesinato de la ministra Anna Lindh, impulsora de la adopción del euro, resultó en poco más del 56 por ciento del electorado votando en contra. Al no haber tenido una salida formal de la unión monetaria, debería haberlo adoptado o repetir el referéndum, pero por el momento, la cuestión está en suspenso.

El 1 de enero de 2002, primer día de circulación de la nueva moneda europea, 1 euro se cambió por 0,9038 dólares estadounidenses (USD). En julio de 2002 el euro sobrepasó la paridad con el dólar en el mercado de divisas por primera vez desde febrero de 2000. El 15 de julio de 2008 el euro alcanzó su valor máximo hasta el momento, al cambiarse 1 euro por 1,5990 dólares. El escenario de crisis económica y las política consecuentes han hecho que el euro y el dolar vayan prácticamente a la par, estando ligeramente por encima el dólar.

Ninguno de los diez Estados que ingresaron a la UE con la ampliación de mayo de 2004, ni los dos que lo hicieron en la de enero de 2007, pudieron adoptar el euro en ese momento. Sin embargo, estos países fueron tomando las medidas necesarias para implementarlo como divisa propia, de manera que cinco de ellos lo habían conseguido 6 años después. Eslovenia acuña el euro con su propia cara nacional, que representa paisajes y héroes nacionales. Malta y Chipre lo adoptaron el 1 de enero de 2008, Eslovaquia el 1 de enero de 2009, Estonia el 1 de enero de 2011, siendo el país número 17 de la eurozona.

El 30 de junio de 2011, el Principado de Andorra, país no perteneciente a la UE, firmó un acuerdo monetario con la Unión Europea por el que el euro pasa a ser de uso oficial en el principado (hasta ahora su uso no era oficial) a partir del 1 de julio de 2013.

Se le llama Eurozona (o zona euro) al conjunto de los países que han adoptado la moneda única, más Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano, que han decidido usar el euro. Regiones ultraperiféricas de algunos de los países de la Eurozona, como: Guadalupe, Guayana Francesa, Mayotte, Martinica, San Bartolomé, San Martín, San Pedro y Miquelón y Reunión, también usan el euro.

Mónaco, San Marino y el Vaticano usan el euro en virtud de acuerdos firmados con miembros de la Unión Europea (Italia en el caso de San Marino y el Vaticano; Francia en el caso de Mónaco) en nombre de la Comunidad Europea. Andorra lo usa en virtud del acuerdo firmado con la UE el 30 de junio de 2011, aunque ya venía usando el Euro con anterioridad.

Montenegro y Kosovo también usan el Euro, sin entrar en ningún acuerdo legal con la UE, en sustitución del marco alemán que usaban con anterioridad.



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