El proceso de fosilización en los homínidos

Atapuerca

Los fósiles no son sólo huesos. Un fósil puede ser parte de la forma real de un organismo, como un esqueleto o restos de plantas carbonizadas. Pero los fósiles también pueden ser evidencia de que un organismo pasó por allí hace mucho tiempo, como huellas o extraños giros.

Para la mayoría de las especies, convertirse en un fósil es un accidente, es algo fortuito. Las huellas humanas son susceptibles de llegar a ser fósiles y ser estudiadas por los paleontólogos del futuro, pero se tienen que dar unas condiciones muy especiales, así como las huellas de dinosaurios del Jurásico temprano de Utah se formaron cuando ésta estaba cubierta por enormes dunas de arena. En todo caso, las huellas reflejan un cierto comportamiento cuando el animal estaba vivo.

La tafonomía es la parte de la paleontología que estudia los procesos de fosilización y formación de los yacimientos de fósiles (Fernández López, 2000). Como ciencias auxiliares, pueden colaborar con ella la geoquímica, la ecología, la sedimentología, la química, etc. Junto a la paleobiología y la biocronología, la tafonomía es una de las tres divisiones de la paleontología.

Para la formación de un fósil se requiere que un espécimen cuanto antes pueda ser enterrado por los sedimentos y se mantenga a salvo de los distintos organismos que descomponen el organismo después de la muerte, mejor.

Más importante, sin embargo, es el lugar de enterramiento. Los fósiles en potencia tienen que ser enterrados, lo que significa que debe ser un lugar sometido a la deposición activa. Es por eso que la gran mayoría de los fósiles se encuentran en rocas sedimentarias. No sabemos prácticamente nada de los animales que vivían en las montañas u otros hábitats que se someten a la erosión.

El entierro rápido también ayuda a evitar los efectos destructivos de los carroñeros. Los trozos de carne y hueso pueden terminar en las heces de un carroñero y pasar a formar parte del registro fósil.

Los carroñeros no son los únicos agentes destructivos por los que preocuparse. Un organismo tiene que soportar todo tipo de recicladores ecológicos, como bacterias, hongos, insectos, plantas, antes de que tenga una esperanza de convertirse en fósil.

No todas los escenarios sedimentarios son iguales. Diferentes tipos de sedimentos, así como otros aspectos del medio ambiente, afectarán a la historia a largo plazo de los huesos. En un río de arena, un esqueleto podría dividirse en múltiples lugares, dejando un puñado desconcertante de huesos y restos aislados.

El enterramiento en un desierto tiene algunas ventajas, ya que los cadáveres secos pueden llegar a ser el hogar de los escarabajos y otros insectos que se introducen en los huesos, dejando limpio el esqueleto. El enterramiento en el mar puede producir un resultado similar, pero en este caso realizando gusanos el trabajo.

Para conseguir jirones de pelo y tejidos blandos conservados, el entierro en la ceniza volcánica fresca puede funcionar. Este tipo de depósitos han producido decenas de dinosaurios con plumas y mamíferos del Mesozoico con restos de piel a su alrededor.

Sedimentos sin oxígeno proporcionan cuerpos maravillosamente conservados, como el de Archaeopteryx, que vivió en una antigua laguna, hace más de 150 millones de años, cuando Europa era un archipiélago y las condiciones de anoxia del fondo del océano era tan hostiles que incluso las bacterias lo evitaban.

Pero incluso un entierro perfecto no garantiza un descubrimiento. Los océanos y las montañas suben y bajan, y los continentes se desplazan. Si los fósiles se encuentran en un lugar accesible en la superficie, la erosión puede exponerlos y destruirlos. La potencial destrucción de fósiles por procesos geológicos comunes es enorme, por tanto, el descubrimiento de cualquier fósil es un motivo de alegría, ya que significa que un fragmento del pasado con una determinada historia ha sobrevivido y ha sido encontrado.

Respecto a los homínidos, los gorilas y chimpancés actuales viven en un ambiente de bosque lluvioso y este mismo hábitat es el que ocupan desde que se separó su la línea evolutiva de la que dio lugar a los homínidos. Este ambiente resulta muy poco propicio para la fosilización y probablemente sea la causa de que no conozcamos ningún antepasado de su linaje evolutivo.

Hay tres circunstancias negativas en cuanto a la fosilización de los homínidos. La primera es que son animales dotados de inteligencia, por lo que es menos probable que sean sepultados por aluviones, enterrados en sedimentos con poco oxígeno, etc. La segunda es que a excepción de su esqueleto, no tienen partes duras propias para la fosilización, tales como conchas, espinas, etc. La tercera es que el tiempo en el que existen y han existido, desde la escala geológica, es insignificante.

Sin embargo, también hay otras tres circunstancias positivas. La primera es que son seres que construyen herramientas y tienen una forma de vida más complejas, por lo que dejan más restos. La segunda, en cuanto a homínidos próximos, tales como los neandertales, es que entierran a sus muertos, lo que favorece la conservación de sus restos. Y la tercera es que son muy activos y sociales, por lo que dejan numerosas huellas y restos allá por donde pasan, como las huellas de pisadas fosilizadas en formaciones de rocas volcánicas cerca de sitios donde se encontraba  Australopitecus afarensis en Tanzania



Paleontología Humana (Paleoantropología)

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