La alimentación de los primeros humanos

Homo erectus

La dieta de los primeros homínidos era probablemente algo similar a la dieta de los chimpancés modernos: omnívora, incluyendo grandes cantidades de frutas, hojas, flores, corteza, insectos y carne. Estudios de la morfología dental y microdesgaste dental sugieren que la dieta de algunos homínidos podría haber incluido alimentos duros como las semillas, frutos secos y órganos vegetales bajo tierra, de almacenamiento, como raíces y tubérculos. Por lo menos hace 2.600.000 años, una notable expansión en esta dieta comenzó a producirse. Algunos homínidos empezaron a incorporar la carne y la médula de los animales pequeños a muy grandes en su dieta.

La evidencia de una alimentación de carne y médula ósea son marcas de carnicería que se encuentran en los huesos. Rebanar la carne de un hueso con una herramienta afilada puede dejar marcas de corte. Golpeando un hueso con una gran piedra para abrirla y extraer la médula interior puede dejar marcas de percusión. Cortes y marcas de percusión, que en conjunto se denominan marcas de carnicería, pueden ser el resultado de la aplicación de desarticulación y fractura de huesos por razones alimenticias y no alimenticias.

La dieta carnívora de los homínidos es única entre los primates por tres razones: el uso de herramientas de piedra para acceder a los recursos animales, la adquisición de recursos animales mucho más grandes que los propios los homínidos, y la adquisición de recursos animales a través de sus residuos, como los cadáveres. Los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos, pueden cazar y comer la carne de otros monos más pequeños, pero es una pequeña parte de su dieta y rara vez lo hacen, la mayoría probablemente porque no pueden digerir eficazmente carroña.  

Los cambios en los ecosistemas produjeron pastizales, que pastaban animales grandes, siendo estos un gran recurso alimenticio. Pero esto no es suficiente para explicar este cambio en la dieta, que no sabemos en realidad porque se produjo, pero sí los beneficios que la carne y la médula proporcionan. La carne y la médula ósea son recursos ricos en calorías con aminoácidos esenciales y micronutrientes y la fauna acuática ofrece recursos ricos en nutrientes necesarios para el crecimiento del cerebro. Aumentar el consumo de alimentos de origen animal podría haber permitido a los homínidos aumentar el tamaño del cuerpo sin perder la movilidad, la agilidad o la sociabilidad. 

La evidencia más temprana de la tecnología de la caza en forma de puntas de lanza, data de hace unos 500.000 años. Las armas como proyectiles complejos sólo aparecen hace 71.000 años. La caza no hubiera sido posible sin una tecnología avanzada.

La evidencia más segura para el uso controlado del fuego en chimeneas a través de restos de semillas quemadas, madera y pedernal, probablemente relacionado con el cocinado de alimentos, se remonta a hace unos 790.000 años.



Paleontología Humana

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