El Imperio Persa

Bajorrelieve de Persépolis

El Imperio Persa Aqueménida

Hacia el primer milenio antes de Cristo, medos y persas, tribus indoeuropeas nómadas, llegaban a la meseta de Irán y se establecían en ella. El Imperio Persa era tributario de los medos, pero acabo conquistándolo y absorbiéndolo.

Hacia 700 a. C. la legendaria figura de Aquemenes (se duda de su existencia real) da nombre a la dinastía, iniciándose la Persia Aqueménida.

Ciro el Grande (Ciro II, nieto de Ciro I e hijo de Cambises I) llega al poder en el año 559 a. de C. y vence a los medos en el año 550 a. C., iniciando el Imperio Persa y extendiendo su dominio por Babilonia y Lidia, llegando hasta el Mediterráneo.

La región sirio-palestina fue conquistada pacíficamente. Ciro permitió el regreso de los judíos deportados en Babilonia a Jerusalén, y parece ser que también permitió regresar a los arameos a su tierra en Siria. Conquista las ciudades fenicias, sin ofrecer resistencia; muchos fenicios huyeron a Cartago. Termina su expansión territorial conquistando Egipto y llegando hasta la cordillera del Hindu Kush, actual Afganistán.

Tumba de Ciro el Grande en Pasargada, entonces capital de Persia
Tumba de Ciro el Grande en Pasargada, entonces capital de Persia
Tras la muerte de Ciro, su hijo Cambises II continúa la política de conquistas, gobernando despóticamente. Contra él. Su hermano Esmerdis era gobernador y Cambises II ordena matarle en secreto. Gaumata, un mago medo, se rebela contra Cambises II, haciéndose pasar por Esmerdis y triunfando; Cambises II acabaría suicidándose.

Contra esta usurpación se alza se alza Dario, emparentado lejanamente con Ciro el Grande y acabando con el usurpador Gaumata. Darío I, también llamado Darío el Grande, pacifica Persia y la reorganiza administrativamente en satrapías. Se duda de la realidad histórica del relato oficial de la usurpación y algunas fuentes sostienen que fue creado por Darío para legitimar su ascensión al poder.

Darío trasladó la capital a Ecbatana, creando un eficaz sistema de correos. No fue tan clemente como Ciro, pero también es cierto que tuvo que soportar numerosas rebeliones internas, pues derrotó, en sus palabras, a "ocho falsos reyes". En el oeste chocó con los griegos, iniciándose así las guerras médicas, cuya palabra viene de los medos, siendo los persas derrotados en la Batalla de Maratón.

Tras el reinado de Darío, su hijo Jerjes I, asentada su corte en Persépolis, volvió contra Grecia, pero fue detenido en la Batalla de las Termópilas, en la Segunda Guerra Médica. Tras este fracaso, el Imperio Persa detuvo su expansión, pero a pesar de todo, era el más grande del mundo, abarcando gran parte de Asia y Arabia. Su hijo Artajerjes I trasladó la capital a Babilonia, en lo que algunos entienden como un repliegue interno.

A la muerte de Artajerjes I, los persas viven un período de rebeliones y conspiraciones, en la que algunos bandos usaron mercenarios griegos. En el año 336 asciende al trono el arribista Darío III Codomano, anteriormente sátrapa de Armenia.

En ese momento, Darío III intenta revivir el poderío del Imperio Persa, mientras los griegos se habían unido bajo Filipo II, rey de Macedonia. El choque era inevitable y se produciría bajo el reinado de Alejandro Magno, hijo de Filipo. Este, tras liberar Egipto y ser recibido como un libertador, cargaría directamente contra Persia, venciendo a los persas en todas las ocasiones en las que se enfrentaron.

Alejandro Magno trató con respeto y magnanimidad a los persas (de hecho se casó con una hija de Darío III), pero eso no impidió que sus soldados borrachos incendiaran Persépolis. Darío III fue asesinado por los suyos, siendo enterrado con honores por Alejandro Magno. Así acababa el gran Imperio Persa.


El Imperio Persa Sasánida

Ardacher I rey de Parsa (al sur de Irán, de donde viene el término persa), tras acabar con el Imperio Parto, sucesor de los seleúcidas, en el año 228 y extender sus dominios, en el año 226 fue coronado en Ctesifonte como rey de reyes, iniciándose el Imperio persa sasánida.

El hijo de Ardacher I, Sapor I, lidera varias campañas contra Roma, derrotando a tres emperadores y haciendo prisionero a uno de ellos, Valeriano, causando con ello una gran conmoción en el mundo romano.

Bajorrelieve de Naqsh-e Rostam que muestra el triunfo de Sapor I sobre el emperador romano Valeriano
Bajorrelieve de Naqsh-e Rostam que muestra el triunfo
de Sapor I sobre el emperador romano Valeriano

En los años siguientes proseguiría la rivalidad entre Persia y Roma. Pero éste no sería el único rival de los sasánidas, ya que también serían atacados por los árabes. El reinado de Sapor II, en el siglo IV, constituye una edad de oro, en la que se consolida la religión oficial: el zoroastrismo y se persiguen las demás.

La rivalidad con Roma la heredaría su sucesor, el Imperio Bizantino. En la primera mitad del siglo V, durante el reinado de  Bahram V, se da una cierta tolerancia religiosa y se mantiene la paz con los bizantinos, al tiempo que se desarrollan las artes y la cultura sasánida. Pero en la segunda mitad de este siglo, los ataques de los heftalitas (hunos blancos), un pueblo turco, trajeron inestabilidad y rivalidades civiles.

En la primera mitad del siglo VI, se acaba con el caos y los reinados de Kavadh I y su hijo Cosroes I traen estabilidad y progreso, pero en su segunda mitad se vuelve a la guerra con los bizantinos y a los enfrentamientos civiles, de los que no estaba exento su enemigo el Imperio Bizantino, y en mayor medida, por lo que tras la recuperación sasánida, estos tomaron terreno bizantino, llegando incluso a sitiar Constantinopla.

El contraataque de los bizantinos llegaría a principios del siglo VII en un territorio agotado por la presión fiscal tras quince años de guerras. En el año 628 el rey Cosroes II es asesinado, estallando el caos y la guerra civil. Tras una serie de efímeros gobernantes, un nieto suyo, Yezdegard III, asciende al trono en el año 632. Los persas sasánidas y los bizantinos están agotados tras decenios de guerra. Este mismo año vuelven los árabes a realizar incursiones, pero esta vez traen con ellos una fe distinta: el Islam.

En la Batalla de Nihavand, en el 642, las fuerzas árabes derrotaban a las sasánidas, abriéndose el paso a la meseta iraní. Tras acabar con algunos focos de resistencia, en el año 651 el territorio que perteneció al Imperio Persa Sasánida era ya parte del califato Omeya.


1. La Persia Aqueménida

- Lectura: Wikipedia. Imperio Aqueménida




 2. La Persia sasánida

- Lectura: Wikipedia. Partia
- Lectura: Wikipedia. Imperio sasánida


Para saber más y ampliar conocimientos

- Vídeo: Documentales Completos 360. Documental - Historia del Imperio Persa


Historia Antigua de Oriente y Egipto

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