miércoles, 13 de noviembre de 2013

La sociabilidad de los primates

Publicado por Ciudad Universitaria Virtual de San Isidoro
Primates

Muchos primates y otros animales viven en grupos sociales. En los grupos sociales, los distintos miembros coordinan sus actividades, se comunican entre sí e interactúan tanto de manera amistosa, como de manera no amistosa, generando conductas agresivas y sumisas. En muchos grupos sociales, los individuos son gregarios, es decir, interactúan entre sí con frecuencia, participan en una gran variedad de tipos de interacciones sociales, y por lo general se forman y mantienen lazos sociales con otros individuos. La eliminación de ectoparásitos en los primates sirve de función social, además de su función higiénica.

La convivencia lleva consigo inevitables conflictos y competencia. Los individuos deben compartir los recursos alimentarios, los recursos hídricos, los lugares para dormir y los compañeros. Aunque por lo general, esta se halla ordenada por jerarquías de dominación en la que los individuos de mayor rango tienen prioridad de acceso a los recursos limitados. La competencia agresiva de comida y animales afines es común en los primates, y no sólo es energéticamente costosa, sino que puede provocar lesiones e incluso la muerte. Además del coste de energía y el riesgo de lesiones, los altos niveles de agresión producida o recibida puede conducir a la psicológica crónica de estrés. El estrés crónico puede afectar negativamente a la salud y la reproducción de muchas maneras. Otros actos en sociedad sociales también pueden aumentar los niveles de estrés, como matar crías, el comportamiento de los machos o la llegada de un macho potencialmente infanticida puede incrementar los niveles de hormonas de estrés en las hembras con crías. Además de estos costes sociales de la vida en grupo, el contacto social también aumenta el potencial de transmisión de agentes patógenos, lo que aumenta el riesgo en cada individuo de contraer enfermedades infecciosas. Por último, los grupos pueden ser desventajosos en la naturaleza porque son más fácilmente detectables por los depredadores en comparación con los individuos solitarios.

Teniendo en cuenta todos estos costes potenciales de la vida en grupo, ¿por qué tantos primates y otros mamíferos que viven en grupos lo practican? Una de las hipótesis es el aumento de las posibilidades de supervivencia de los individuos más débiles o vulnerables.

A pesar de los costes, la sociabilidad es importante para estos animales por varias razones. Probablemente lo más importante, vivir en grupo probablemente disminuye el riesgo de uno de ser víctimas de la depredación. Hay tres razones para ello. En primer lugar, en los grupos sociales hay más individuos que buscan a los depredadores y por tanto los depredadores se detectan más rápidamente. En segundo lugar, vivir en grupo disminuye las posibilidades de cada individuo de ser depredadas debido a un efecto llamado "geometría de la manada egoísta" (Hamilton, 1971), que indica que cuanto mayor sea el grupo (por ejemplo, 100 frente a 10), las probabilidades de convertirse en presa disminuyen (1/100 frente a 1/10). En tercer lugar, los individuos en grupos colectivamente pueden convertirse en depredadores, mientras que los individuos solos no pueden hacerlo.

La sociabilidad también beneficia a los animales a través del acceso a los alimentos y otros recursos. En los grupos, hay muchas personas que buscan simultáneamente y por lo tanto la detección de buenos alimentos y recursos alimenticios (por ejemplo, fruta madura) se comunica a los demás miembros por su estrecha proximidad. Los miembros del grupo también se beneficiarán de la cooperación en materia de defensa de los alimentos u otros recursos limitados, tales como pozos de agua y lugares para dormir. Como grupos pueden competir con los individuos y como grupos más grandes pueden competir con grupos más pequeños.

Además, la sociabilidad es beneficiosa para los animales que viven en grupo, ya que hace más fácil para ellos encontrar compañeros con los que aparearse. En los animales que no viven en grupos, necesitan encontrarse o buscar potenciales parejas. Los animales que viven en grupo sólo tienen que elegir compañeros de su grupo social.

Por otra parte, la sociabilidad cooperativa permite la socialización de los hijos. En los grupos sociales, los niños y los jóvenes juegan entre sí, desarrollando las habilidades motoras, así como las habilidades sociales necesarias para sobrevivir y reproducirse en un entorno social. Por ejemplo, durante los juegos juveniles reciben refuerzo de los adultos acerca de cómo las jerarquías de dominancia y trabajo, lo que significa adquirir un rango dado dentro de un grupo social de una determinada especie. Así, cuando llegan a la edad adulta han aprendido lo que pueden y no pueden hacer, para tener su puesto en el tejido social de su grupo social.

Por último, la sociabilidad en sí misma parece llevar a beneficios para los individuos. Como se mencionó anteriormente, uno de los costes de la vida en grupo es el potencialmente alto nivel de conflicto y la agresión que se produce entre los miembros del grupo, lo que implica un mayor gasto de energía, riesgo de lesiones, y estrés crónico. En los babuinos femeninos con fuertes lazos sociales (es decir, relaciones sociales caracterizadas por la proximidad y aseo frecuente) consiguen mayor supervivencia de las crías y sus esperanzas de vida, más que las hembras con relaciones más débiles.



Paleontología Humana (Paleoantropología)

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